El Año Nuevo Chino es la fiesta más importante para todos los chinos del mundo. Al contrario que en Occidente, donde rige el calendario gregoriano, China y otros países asiáticos, como Corea, Japón o Vietnam, utilizan el calendario lunar, cuyo fin de año oscila entre finales de enero y mediados de febrero.

Esta costumbre milenaria se rige por un almanaque astrológico que, al tener su origen en el calendario lunar, provoca que el primer día de cada año varíe siempre entre finales de enero y mediados de febrero y reciba, también, el nombre de la Fiesta de la Primavera. A tenor de dicho calendario lunar, las seis décadas que componen su siglo se dividen en ciclos de doce años, cada uno de los cuales está representado por un animal que determina la personalidad de los nacidos bajo su signo.

Este año, el 19 de febrero marcará el inicio del Año de la Cabra. Según la leyenda, Huang Di, el Emperador Amarillo, nombró a un animal para representar cada año en el ciclo de doce años. Así, se incluyeron a la rata, buey, tigre, conejo, dragón, serpiente, caballo, cabra, mono, gallo, perro y cerdo. El símbolo chino Yáng se refiere generalmente a una cabra, oveja o carnero. Es considerado un símbolo de buen augurio, buena suerte y paz. Desde la antigüedad, la gente ha utilizado a Yáng para simbolizar una buena naturaleza.

Es un período lleno de celebraciones, que se inicia el día de año nuevo y termina con la Fiesta de las Linternas, el decimoquinto día del primer mes. Se suceden visitas a familiares, comidas especiales y fuegos artificiales. Todo el mundo lo celebra, sobre todo durante los tres primeros días del festival. Hay muchas tradiciones y costumbres relacionadas con el Año Nuevo Chino. Las familias limpian a fondo sus hogares con el fin de barrer cualquier mala fortuna y dar paso a la buena suerte. Las ventanas y puertas se decoran con recortes delicados de papel rojo y coplas poéticas con líneas pares en la poesía, para expresar la alegría de la gente y su esperanza en el año nuevo. Fuegos artificiales, petardos, paquetes de color rojo, danzas del león y del dragón, faroles con acertijos, son costumbres y tradiciones que se observan durante el período del Año Nuevo Chino. Muchas familias se unen ofreciendo cenas con reuniones grandes y, también, hacen visitas respetuosas a sus familiares como parte de las celebraciones.

Al igual que el año nuevo solar, el Año Nuevo Chino representa un tiempo de reflexión, de resoluciones, de esperanza para el año que comienza. Los chinos se felicitan el año nuevo entonando el ya clásico «gong xi fa cai» («Te deseo que consigas mucho dinero») y repartiendo entre los niños y familiares sobres rojos («hongbao»). Estos se llenan con billetes cuyo importe, para dar buena suerte, debe ser siempre par. Tan sólo se excluye el número cuatro, pues se asocia a la muerte (ambas palabras tienen una pronunciación similar en mandarín). Toda esta fijación por los números demuestra que los chinos son uno de los pueblos más supersticiosos del planeta.

Cuando trabajas con un país como China, como es nuestro caso, es importante saber cómo afectan estas fiestas al desarrollo normal de las operaciones que tenemos entre manos y con aquellas compras y pedidos que están a punto de cerrarse. El país con más factorías del planeta para máquinas durante casi un mes. Algunas fábricas lo hacen una semana antes del día de año nuevo y otras lo hacen dos semanas antes. En teoría, la única semana de vacaciones sería la siguiente al día de año nuevo, pero la realidad es que la mano de obra efectiva, los trabajadores, los operarios, los que mueven físicamente la industria, no estarán en sus puestos de trabajos durante todo un mes. Esto es algo que debe tener muy presente todo importador para planificar muy bien plazos y tiempos de ejecución a fin de tener el producto que queremos en destino a tiempo, sin retrasos. Durante prácticamente un mes debemos saber que nuestra producción va a estar paralizada. Aún así, el trabajo con China no se detiene por completo. El personal de oficinas siempre lleva el móvil encima y siempre es posible contactar con ellos para preguntar precios o acordar aspectos técnicos de los productos.

¿Y qué hacen cientos de millones de chinos en estas fiestas? Se marchan a sus pueblos en busca de sus familias de origen. Se produce el mayor éxodo del mundo (70 millones de desplazamientos al día durante casi un mes). Los miembros de las familias que viven fuera hacen un gran esfuerzo para poder estar, como muy tarde, la víspera de año nuevo con sus seres queridos. Las grandes ciudades industriales como Guangzhou, donde nos encontramos nosotros, se quedan vacías y en calma, como Madrid en agosto.

Y mientras millones de chinos se reúnen para celebrar el nuevo año, en Asia es fácil la actividad no cesa. A uno y otro lado del continente seguimos gestionando proyectos, cerrando operaciones. ¿Aún no conoces nuestras easies?

¡Feliz año de la cabra! (羊年 吉祥, yánɡ nián jí xiáng)